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miércoles, 23 de febrero de 2011

Entrenar en el Gimnasio


Cuando alguien nos quiere vender un curso (idiomas, informática, un oficio), suele insistir en que lo más difícil es dar el primer paso, que después viene todo rodado. Ciertamente eso es lo más difícil... ¡no para el vendedor! Dando ese primer paso ya habremos soltado algo de dinero (una parte de la cuota, el monto total), y él habrá ganado algo; pero sólo por eso, porque hay que pagar, es difícil dar ese primer paso.

Porque, por otra parte, todo es atractivo, tentador, cuando se trata de iniciar una nueva actividad. Cuando lo que resulta novedoso se haya convertido en rutina, entonces, y sólo entonces es cuando quedará demostrado el interés real que ha despertado el reto.

Una de las preguntas que con más frecuencia suelen hacer los principiantes cuando, llenos de ilusión, llegan al gimnasio es: " ¿Qué tengo que hacer para llegar a ser un culturista de primer nivel9 ".

La respuesta debe ser: "Tienes que aprender a hacer los ejercicios correctamente, siendo capaz de identificar exactamente que músculo o músculos están trabajando, saber como organizarías (los ejercicios) en un programa que funcione, proporcionarle todo el descanso necesario para recuperarle perfectamente, poner mucha atención en la nutrición y utilizar suplementos: pero lo más importante de todo: debes ser persistente, nunca perder un día de entrenamiento, no arrojar la toalla bajo ninguna circunstancia."

Hay que pararse a pensar detenidamente si uno quiere hacer algo serio o si simplemente se pretende pasar el rato. Ser persistente cuando se aspira a tener un buen físico implica decidir si se está dispuesto a dedicar unos cuantos años de nuestra vida sudando entre hierros. No se trata de sentir cierto hormigueo cuando se imagina lo que se puede alcanzar, sino de llevar los sueños a la realidad; y eso requiere algo más que cerrar los ojos y empezar a imaginar. Mucho más.